La región fronteriza de Ecuador y Perú, específicamente la provincia de Zamora Chinchipe, estaba antiguamente poblada por un solo pueblo, consiente de su entorno, sumamente complejo, hace aproximadamente 5000 años. Este proyecto es relativamente reciente, ya que arqueólogos franceses y ecuatorianos trabajan desde septiembre del 2001 en la ceja de montaña, como se le llama en Ecuador, o ceja de selva como se la conoce en Perú; enfocados en la cuenca del Río Mayo-Chinchipe.
Aquí se han encontrado diversos vestigios de ocupaciones humanas, pero la evaluación de la cerámica recuperada, ha permitido establecer dos tipos de alfarería. Una clase tardía, de técnica corrugada perteneciente a los “Bracamoros” o proto-jivaros, y una más temprana, ya del Formativo, de características monocromas, delgada y de variadas formas y decoraciones.
El foco de estudio de esta nueva cultura fue un yacimiento de una hectárea aproximadamente, llamado sitio Santa Ana-La Florida, a orillas del Río Valladolid, compuesto principalmente de estructuras circulares y ovaladas, en cuyo extremo oriental presenta elementos simbólicos como si se tratase de un sitio sagrado. El fechado ubica el sitio entre el 4.960 y 2.930 a.C, lo que lo sitúa en la etapa temprana y media del período Formativo. Los artefactos líticos como vajillas, recipientes, morteros y figuras humanas en lo más característico de la cultura Mayo-Chinchipe, ya que poseen una gran carga de elementos simbólicos y de decoraciones con incisos y grabados. La iconografía más recurrente son las serpientes y los seres del bosque, además de ornamentos como collares y pendientes de cuentas de turquesa, amazonita, etc. En cuanto al contexto social, el sitio, nos muestra un claro ejemplo de desigualdad, y la complejidad de estas sociedades, al igual que una red de interacción a corta y larha distancia.

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